2025: el año en que el olivar y el aceite de oliva consolidaron su futuro

Olimerca.- El año 2025 pasará a la historia del sector del aceite de oliva como un periodo muy activo, marcado por reformas regulatorias, avances científicos clave, decisiones comerciales estratégicas y un refuerzo institucional sin precedentes. En medio de tensiones internacionales, debates sobre sostenibilidad y una creciente sensibilidad hacia la salud del consumidor, el olivar y el aceite de oliva español se ha situado en el centro de la agenda agroalimentaria global. Estos han sido los hitos que definieron el año que, agrupados por grandes ejes de transformación, hemos querido destacar en Olimerca. 

2025 comenzó con un impulso relevante desde Estados Unidos, donde la FDA actualizó la definición de “declaración saludable”, abriendo la puerta a que el aceite de oliva pueda utilizar voluntariamente esta mención gracias a su perfil graso y probados beneficios para la salud cardiovascular. 

En paralelo, el debate científico y regulatorio se intensificó en Europa. La Unión Europea daba un varapalo a la solicitud presentada tres años antes por la Asociación QvExtra! para la consecución de la primera alegación saludable del AOVE. La Comisión Europea solicitaba entonces más estudios sobre los efectos cardiosaludables del AOVE para seguir avanzando en posibles alegaciones, mientras que entidades como QvExtra e IAOE sumaban esfuerzos para reforzar el respaldo científico necesario. El proceso avanzó durante el año hasta situarse ya en los últimos trámites de aprobación de una alegación que supondría un antes y un después para la comunicación del producto ante el consumidor. 

A nivel territorial, Andalucía volvió a demostrar por qué es el corazón del olivar mundial. La comunidad puso en marcha su primera gran estrategia de agroindustria, con una visión integral del sector, y confirmó una inversión histórica de 1.000 millones de euros destinados al olivar y al aceite de oliva, orientados a competitividad, transformación industrial y fortalecimiento de mercado. 

El comercio internacional fue uno de los grandes frentes del año. Mientras Brasil eliminaba los aranceles sobre las importaciones de 9 alimentos básicos, entre ellos, el aceite de oliva virgen extra, en pleno mes de agosto, la Administración Trump hacía lo contrario gravando las importaciones de productos agroalimentarios de Europa con un 15%, algo que no gustó a la agricultura europea. En este contexto, nuestro país reclamaba a Estados Unidos la exclusión arancelaria y el sector, consciente de la incertidumbre, llamó a intensificar la promoción en mercados estratégicos

En paralelo, Bruselas garantizó salvaguardias en la negociación con Mercosur para proteger al campo europeo y, como contrapunto positivo, Brasil eliminó los aranceles al virgen extra español, abriendo una oportunidad comercial destacada en uno de los mercados más dinámicos de Latinoamérica.

En el ámbito de la Política Agraria Común, Europa ha avanzado decididamente hacia un modelo más simple, eficaz y operativo. Dentro de ese marco de revisión, el olivar de montaña cobró especial protagonismo, con perspectivas de recibir mayores apoyos al reconocer su valor ambiental, social y de fijación de población en territorios rurales. 

2025 también fue un año de ciencia. El proyecto Gen4Olive aceleró el trabajo en mejora genética del olivar, centrándose en variedades más resistentes, eficientes y adaptadas a escenarios de estrés hídrico, dejando claro que la competitividad futura dependerá en buena parte de la innovación biotecnológica. 

Hubo también espacio para la emoción. Por una parte, el sector celebró el centenario de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero. Un homenaje que, celebrado en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla, sirvió para recordar la importancia de la calidad, la garantía y la reputación construida colectivamente durante décadas. Mientras que, por otra, y después de más de 40 años sin cambios significativos, el Consejo de Ministros aprobaba la nueva norma de calidad de los aceites vegetales, que actualiza la vigente reglamentación técnico-sanitaria sobre estas grasas comestibles en vigor desde 1983. 

Un año muy intenso que se cerró con la aprobación oficial de la Ley de Impulso y Promoción de la Producción Ecológica y otras producciones agrarias, pesqueras y acuícolas certificadas en Andalucía, que sitúa la sostenibilidad como eje estratégico y refuerza la posición del aceite de oliva ecológico como referente internacional; y con la gestión eficiente del agua como uno de los hitos que marcarán el futuro del olivar europeo. 

Conclusión: 2025, el año que preparó el terreno 

El balance del año deja un mensaje claro: 2025 no fue un año más, sino un punto de inflexión. El aceite de oliva ha fortalecido su posicionamiento como alimento saludable, ha reforzado su estructura institucional, ha avanzado en sostenibilidad y ha demostrado resiliencia ante los desafíos comerciales.  

Ahora a punto de entrar en el nuevo año 2026, desde Olimerca queremos desear a todos nuestros lectores, anunciantes y amigos un año lleno del mejor AOVE del mundo, de nuevos proyectos para seguir ganando cuotas de mercado en el exterior, de más y mejores inversiones en tecnología para mejorar la calidad y, sobre todo, de ilusión para seguir apostando por I+D+i.