En Australia piden excluir el aceite de oliva del sistema de etiquetado nutricional 

Olimerca.- La controversia vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre cómo evaluar alimentos complejos mediante sistemas simplificados de etiquetado nutricional. En este contexto, los principales representantes de la industria oleícola australiana han solicitado al Gobierno federal que excluya los aceites vegetales comestibles del sistema de etiquetado nutricional Health Star Rating (HSR) hasta que se desarrolle una metodología más rigurosa y basada en la evidencia científica. 

La petición llega en un momento clave, ya que las autoridades australianas han abierto un periodo de consulta pública sobre la posible obligatoriedad de este sistema de clasificación nutricional, actualmente de carácter voluntario. Según Food Standards Australia and New Zealand, el objetivo es mejorar la consistencia, comparabilidad y accesibilidad de la información nutricional para los consumidores. 

Sin embargo, el sector del aceite de oliva considera que el modelo presenta importantes deficiencias que perjudican especialmente al aceite de oliva virgen extra. 

Un sistema que no valora los compuestos saludables 

El Health Star Rating asigna una puntuación de hasta cinco estrellas a los alimentos envasados en función de determinados parámetros nutricionales. Cuantas más estrellas obtiene un producto, más saludable se considera. 

El problema, según denuncia la industria oleícola australiana, es que el algoritmo otorga un peso excesivo al contenido en grasas saturadas y no tiene en cuenta otros componentes bioactivos presentes en el aceite de oliva virgen extra, como los polifenoles, ampliamente reconocidos por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. 

El sistema llega a situar al aceite de oliva virgen extra por debajo de otros aceites vegetales altamente refinados,como el de girasol o canola, pese a la amplia evidencia científica que respalda los beneficios de su consumo habitual

Como consecuencia, el sistema llega a situar al aceite de oliva virgen extra por debajo de otros aceites vegetales altamente refinados, como el de girasol o canola, pese a la amplia evidencia científica que respalda los beneficios de su consumo habitual. 

En este contexto, el director ejecutivo de la Asociación Australiana del Olivo (Australian Olive Association), Michael Southan, calificó la situación de "enorme injusticia" para uno de los alimentos más estudiados desde el punto de vista nutricional. 

Según explicó, el intento de simplificar la información nutricional para facilitar la decisión de compra de los consumidores ha terminado generando una clasificación que no refleja adecuadamente la calidad nutricional real de determinados productos. "El sistema se centra demasiado en el contenido de grasas saturadas y no contempla el amplio abanico de beneficios para la salud que aporta el aceite de oliva virgen extra", señaló Southan. 

Asimismo, destacó que el actual método de cálculo es incapaz de valorar la presencia de compuestos fenólicos, responsables de muchos de los efectos positivos asociados al consumo de aceite de oliva virgen extra. 

Confusión para los consumidores 

La industria teme que una futura obligatoriedad del sistema pueda inducir a error a los consumidores, favoreciendo la elección de aceites refinados frente a un producto natural y mínimamente procesado como el aceite de oliva virgen extra. Y es que, para los productores australianos, la clasificación actual podría transmitir el mensaje erróneo de que algunos aceites refinados son opciones más saludables, pese a que la evidencia científica disponible apunta precisamente en sentido contrario.

La consulta pública sobre el futuro del sistema Health Star Rating permanecerá abierta hasta el próximo 21 de junio de 2026

Southan advirtió que los consumidores merecen disponer de herramientas fiables que reflejen correctamente el valor nutricional de los alimentos y permitan realizar elecciones informadas. 

La consulta pública sobre el futuro del sistema Health Star Rating permanecerá abierta hasta el próximo 21 de junio de 2026. La asociación ha animado a productores, empresas y profesionales del sector a participar en el proceso para trasladar a las autoridades sus preocupaciones sobre el impacto que una eventual obligatoriedad del sistema podría tener sobre la industria y sobre la percepción del aceite de oliva virgen extra por parte de los consumidores. 

El resultado de este proceso de consulta será determinante para definir los próximos pasos de la política de etiquetado nutricional en Australia.