Olimerca.-  Son muchas las razones por las que se ha justificado la salida de Ebro de Deoleo. pero una de las principales estuvo sustentada porque el Ebitda previsto para 2013 era de 110 MM de € y el real fue de tan sólo 19,3 MM de €.

Ya decíamos el 2 de Mayo  que Ebro Foods, en su presentación de resultados del primer trimestre de 2014, manifestó que el aceite de oliva no era su negocio y que "durante el trimestre de 2014 hemos materializado nuestra decisión de no avanzar en la toma de control de Deoleo, tras tres años en la compañía, porque hemos llegado a  la conclusión de que es un sector complejo y reconocemos que no tenemos el conocimiento necesario para generar valor a nuestros accionistas en esta área de negocio".

Por todo ello, desde Ebro apuntan que "Seguiremos procediendo a la venta de activos no estratégicos que aligeren nuestro balance y mejoren la rentabilidad del grupo".

Ahora, tras la Junta General de Ebro Foods celebrada el 4 de Junio podemos ampliar la información. Ebro perdió el 16% de su inversión inicial en Deoleo al vender el 10% de las acciones. La inversión fue de unos 48 MM de € y la perdida de aprox. 8 MM de €. Y está claro que la venta se realizó porque las previsiones que recibieron al entrar no se cumplieron.

La previsión que recibió Ebro al hacer la compra de las acciones de Deoleo era obtener en 2013 un Ebitda superior a 110 MM de €

A pesar de estas declaraciones del Presidente de Ebro,  Antonio Hernández Callejas aseguró que "la compra no fue un error", lo hicimos porque había que acudir a una ampliación de capital para asegurar la situación financiera, y a la vez garantizarnos la compra de la sección de arroces SOS. Ebro Foods tiene la sensación  de que el negocio es muy exigente y por eso decidieron no arriesgar más en la sociedad, porque creen tener otras posibilidades de compra mucho más atractivas.

Efectivamente, Ebro consiguió lo que quería: comprar el arroz SOS en buenas condiciones.

Queremos recordar las características tan particulares del negocio del aceite de oliva desde nuestro punto de vista: la enorme dependencia del origen, de la materia prima, la necesidad de las relaciones institucionales, las fluctuaciones de los precios, el enorme crecimiento de las MDD en los últimos años, y sin olvidar que el mejor AOVE es el que llega de un buen cultivo, de una impecable recolección, prensado y almacenaje, es decir todo lo relacionado con el productor; y el envasador marquista tiene que conseguir el éxito con pocas palancas: comprando el buen aceite, quizás haciendo un buen coupage, envasándolo con el enfoque más premium posible y sobre todo colocarlo en la distribución.