Olimerca.- La erosión del suelo se ha convertido en una de las principales amenazas para la sostenibilidad de la agricultura europea. Su impacto va mucho más allá de la pérdida de tierra fértil: compromete la producción de alimentos, altera los ciclos de nutrientes, afecta a purificación del agua y a la calidad del aire.
Con este escenario de fondo, la Unión Europea puso en marcha a finales de 2025 Eurosion un ambicioso proyecto de investigación e innovación dotado con 11,5 millones de euros y una duración de cinco años, cuyo objetivo es mejorar el conocimiento sobre los procesos erosivos y desarrollar herramientas que permitan prevenirlos y mitigarlos.
El proyecto, que reúne a 24 entidades de 13 países, abarca un amplio espectro geográfico que se extiende desde Noruega hasta Túnez y desde Turquía hasta España. La iniciativa busca crear una red paneuropea de observación capaz de monitorizar los principales procesos de erosión que afectan a los suelos agrícolas: la erosión hídrica, la erosión eólica y la provocada por las labores agrícolas.
El proyecto Eurosion desplegará una red de monitorización en 13 países y sitúa a España entre los territorios clave para estudiar la pérdida de suelo en el olivar mediterráneo
Además del seguimiento sobre el terreno, Eurosion trabajará en el desarrollo y validación de modelos predictivos que permitan estimar las pérdidas de suelo tanto en el espacio como en el tiempo, aportando una visión más precisa del problema y de su evolución futura.
El olivar español, bajo la lupa científica
España tendrá un papel relevante dentro del proyecto gracias a la participación de la Universidad de Almería, cuyos grupos de investigación especializados en agronomía y suelos mediterráneos asumirán la coordinación de los puntos de control establecidos en territorio nacional.
Las parcelas seleccionadas se localizan principalmente en zonas olivareras donde los procesos erosivos representan una amenaza creciente para la conservación del suelo. Al respecto, los investigadores advierten de que la ausencia de cubiertas vegetales y otras medidas de protección favorece la pérdida progresiva de material edáfico, con consecuencias directas sobre la fertilidad, la productividad y la sostenibilidad de las explotaciones.
El equipo científico de la universidad almeriense esta integrado por Isabel Miralles, Carlos Asensio, Kevin Hernández, Rocío Soria y Raúl Ortega. Su trabajo se centrará en el diseño, desarrollo y coordinación de campañas de campo destinadas a medir con precisión la erosión hídrica y eólica mediante herramientas de última generación.
Entre las tecnologías que se utilizarán destacan:
- Trampas de sedimentos para cuantificar pérdidas de suelo.
- Túneles de viento para analizar procesos erosivos.
- Drones para generar modelos digitales de elevación.
- Sistemas avanzados de monitorización y modelización del terreno.
La información obtenida permitirá mejorar la capacidad predictiva de los modelos científicos y generar recomendaciones adaptadas a las condiciones reales de las explotaciones agrícolas.
Del conocimiento científico a la gestión del olivar
Uno de los aspectos más relevantes de Eurosion es su enfoque práctico. El proyecto no solo pretende generar conocimiento, sino facilitar su aplicación directa en el campo. Para ello, se desarrollará una plataforma abierta que permitirá compartir datos, resultados y herramientas entre investigadores, agricultores, técnicos y administraciones públicas.
Asimismo, el consorcio elaborará recomendaciones específicas para ayudar a los agricultores a reducir la erosión y mejorar la conservación de los suelos, así como propuestas dirigidas a los responsables políticos para impulsar normativas y estrategias más eficaces de protección.
Eurosion contribuirá de forma directa a los objetivos de la Estrategia Europea del Suelo, el Pacto Verde Europeo y las políticas comunitarias orientadas a la resiliencia climática
Eurosion contribuirá de forma directa a los objetivos de la Estrategia Europea del Suelo, el Pacto Verde Europeo y las políticas comunitarias orientadas a la resiliencia climática.
La reunión de lanzamiento del proyecto tuvo lugar el pasado mes de enero en Wageningen (Países Bajos), donde los socios comenzaron a definir las líneas de trabajo que marcarán los próximos cinco años.
Para el sector oleícola, esta iniciativa supone una oportunidad estratégica para avanzar en la conservación de uno de sus recursos más valiosos: el suelo. Un activo que condiciona la productividad del olivar, la rentabilidad de las explotaciones y la sostenibilidad futura de la actividad agraria.