Argentina, nuevo destino estratégico para la inversión oleícola española 

Olimerca.- Argentina pretende convertirse en uno de los grandes polos de atracción para la inversión agroindustrial internacional. La combinación de una economía más estable, nuevos acuerdos comerciales y un potente paquete de incentivos fiscales está situando al país en el radar de empresas oleícolas europeas interesadas en diversificar producción y mercados. 

En este contexto, los productores de aceite de oliva virgen extra encuentran un escenario especialmente favorable para desarrollar proyectos industriales o ampliar su presencia en el hemisferio sur. Y más ahora, que el Gobierno argentino ha puesto en marcha distintos instrumentos destinados a captar inversiones de gran volumen. A los ya conocidos regímenes para grandes proyectos, como el RIGI —orientado a inversiones superiores a 200 millones de dólares— y el futuro Súper RIGI, destinado a operaciones por encima de los 1.000 millones de dólares, se suma ahora el RIMI (Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones), en vigor desde abril de este año. 

Este nuevo marco contempla ventajas fiscales y financieras relevantes para proyectos agroindustriales, entre ellas: 

  • Amortización acelerada en el impuesto a las ganancias. 
  • Devolución anticipada del IVA asociado a las inversiones.
  • Incentivos cambiarios y de comercio exterior.

Este conjunto de medidas está diseñado para reducir los costes de implantación y mejorar la rentabilidad de las inversiones productivas. 

Tierra disponible y costes competitivos 

Para las empresas europeas existen actualmente dos vías principales de entrada en el mercado argentino. La primera pasa por la adquisición de explotaciones agrícolas, aprovechando que el precio de la tierra continúa siendo competitivo frente a otras zonas productoras de Estados Unidos y Europa; mientras que la segunda consiste en desarrollar proyectos industriales vinculados a la transformación y elaboración de aceite de oliva, adquiriendo materia prima local y aprovechando las ventajas fiscales disponibles. 

En ambos casos, el país ofrece disponibilidad de superficie agrícola, capacidad productiva y una creciente orientación exportadora. 

Sin embargo, uno de los principales atractivos para las compañías españolas es la complementariedad de los calendarios de producción. Mientras la recolección en España se concentra entre octubre y enero, la campaña argentina se desarrolla entre marzo y junio. Esta diferencia permite disponer de aceite fresco durante todo el año y garantizar el suministro continuo a los mercados internacionales. 

Para los grandes operadores y envasadores, contar con producción propia en ambos hemisferios supone una herramienta estratégica para estabilizar stocks, asegurar la calidad del producto y optimizar márgenes comerciales. 

No en vano, parte del aceite argentino ya forma parte de los flujos habituales de aprovisionamiento de algunas compañías españolas. 

Un seguro frente al cambio climático 

La creciente incertidumbre climática se ha convertido en otro factor determinante en la toma de decisiones empresariales. Las sequías prolongadas y las olas de calor registradas en la cuenca mediterránea durante las últimas campañas han provocado importantes descensos productivos y una fuerte volatilidad en los precios. 

Ante esta situación, la implantación de proyectos en Argentina se percibe cada vez más como una herramienta de diversificación geográfica capaz de reducir riesgos. La producción en el hemisferio sur permite compensar posibles pérdidas de cosecha en Europa y aprovechar, además, los periodos de mayor tensión en los mercados internacionales. 

El sector analiza nuevos movimientos 

La entrada en vigor del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, junto con la mejora del clima inversor argentino, podría acelerar el interés de empresas oleícolas europeas por el país sudamericano durante los próximos años. 

Para el sector español, líder mundial en producción y comercialización de aceite de oliva, la posibilidad de combinar producción mediterránea y sudamericana abre una nueva dimensión estratégica en términos de abastecimiento, resiliencia y expansión internacional. Un escenario que algunos operadores ya observan con atención y que podría marcar una nueva etapa en la internacionalización del negocio oleícola. 

Puedes consultar el artículo completo aquí.