Andalucía impulsa el cultivo del girasol con un 30% más de superficie 

Olimerca.- Este año, el girasol ha cobrado un protagonismo especial en Andalucía, que alcanza las 240.862 hectáreas cultivadas (180.000 en 2025), el 29% de la superficie nacional (820.000 ha). De ellas, 132.355 hectáreas corresponden a la provincia de Sevilla, que concentra el 55% del total andaluz y ha incrementado su superficie un 28% respecto al pasado año (95.310 ha). A la vista está que este crecimiento no hace sino conformar la consolidación de este cultivo como una de las alternativas más interesantes para el agricultor. 

Estas son algunas de las conclusiones que se recabaron en la jornada El cultivo del girasol a debate: análisis de la situación actual y de mercado, una jornada organizada por ASAJA-Sevilla junto con la Lonja de Cereales y Oleaginosas de Sevilla, que reunió el martes a más de un centenar de agricultores y a destacados representantes de la investigación, la comercialización y la industria.  

A nivel nacional, las previsiones apuntan a un incremento de la superficie sembrada y a una producción cercana a las 800.000 toneladas, sobrepasando las 650.000 t de 2025, impulsada por el crecimiento del cultivo en Andalucía y, especialmente, en Castilla y León. Aun así, la cosecha nacional sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda de la industria transformadora, cuya capacidad de procesado supera 1,5 millones de toneladas y podría absorber incluso dos millones si las condiciones de mercado fueran favorables.  

Dentro de esta evolución, quedó patente el crecimiento del girasol alto oleico. En Andalucía, se estima que esta variedad representará entre el 75% y el 80% de la superficie sembrada, consolidando una tendencia claramente al alza. Este avance responde a la creciente demanda de la industria agroalimentaria, que requiere aceites vegetales más estables y con un mejor perfil nutricional.  

Alternativa para los agricultores

Durante la cita, la presidenta de ASAJA-Sevilla, María Morales, destacó que el girasol se ha convertido en una alternativa especialmente atractiva para los agricultores, tanto por la baja rentabilidad de otros cultivos herbáceos con altos costes y precios bajos como por las dificultades que las sucesivas borrascas provocaron durante la campaña de siembra. En este contexto, defendió que "el girasol representa hoy un eslabón entre la tierra sin rentabilidad y la demanda de una industria necesitada de producto nacional".  

Asimismo, recordó que España mantiene un déficit estructural en la producción de oleaginosas, por lo que consideró prioritario aumentar la producción nacional para reducir la dependencia exterior y garantizar el suministro de materia prima a la industria española de aceites y harinas vegetales.

En este sentido, señaló que el girasol constituye una alternativa estratégica tanto para las explotaciones de secano como de regadío y responde a la creciente demanda de productos nacionales, trazables y sostenibles.  

Papel estratégico para el secano 

La cita evidenció que el girasol posee una excelente adaptación a las exigencias de la nueva PAC, al favorecer la diversificación y la rotación de cultivos, así como su capacidad para generar valor añadido y actividad económica en el medio rural. 

Al respecto, la presidenta del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA), Marta Bosquet, destacó el papel estratégico del girasol para la agricultura de secano andaluza y puso en valor su contribución a la sostenibilidad de las explotaciones. A su juicio, “además de su peso económico, aporta un elevado valor agronómico y ambiental: mejora la estructura y la fertilidad del suelo, favorece la biodiversidad, requiere un menor uso de insumos y presenta una buena resistencia a las enfermedades, lo que lo convierte en un aliado natural de los ecosistemas mediterráneo”.  

Bosquet incidió además en que el principal desafío del cultivo pasa por adaptarse a los efectos del cambio climático, la volatilidad de los mercados y el incremento de los costes de producción

Durante la inauguración, Bosquet incidió además en que el principal desafío del cultivo pasa por adaptarse a los efectos del cambio climático, la volatilidad de los mercados y el incremento de los costes de producción.

Para afrontar estos retos, destacó la labor investigadora del IFAPA en el desarrollo y evaluación de nuevas variedades y técnicas de cultivo que permitan mejorar la productividad y la rentabilidad de las explotaciones. Solo en la última campaña, el Instituto llevó a cabo más de una veintena de ensayos sobre girasol en distintas localidades sevillanas con el objetivo de facilitar a los agricultores herramientas que les ayuden en la toma de decisiones y a avanzar hacia un modelo productivo más sostenible y competitivo. “Si no hay rentabilidad, no hay sostenibilidad”, concluyó.  

Las oleaginosas, en máximos históricos  

En la ponencia central de la jornada, Pedro Villa, socio de Northstar Brokerage Commodities, analizó la evolución del mercado internacional de las oleaginosas y los aceites vegetales, destacando que la campaña 2026/27 marcará un nuevo récord histórico, con una producción mundial de semillas oleaginosas de 703 millones de toneladas, impulsado principalmente por la soja, que representará el 63% de la producción mundial, con 441 millones de t. Le seguirá la colza, con 86 millones de t, y el girasol, que alcanzará un máximo histórico de 63 millones gracias a la recuperación de las cosechas. Estos tres cultivos concentrarán el 85% de la oferta global.  

Villa detalló que en los últimos tres años la producción mundial ha aumentado cerca de 30 millones de toneladas, gracias al crecimiento de la soja (+15 millones), la colza (+10 millones) y el girasol (+8 millones), reflejando una expansión sostenida para atender una demanda mundial en constante aumento.  

Puedes ver la jornada completa aquí