Mesa redonda DOP Baena, IGP Aceite de Jaén

Olimerca.- Con motivo de la celebración de la Jornada organizada por El Economista en Madrid, los representantes de dos de las figuras de calidad del aceite de oliva español, José Manuel Bajo, secretario general de la DOP Baena y Miguel Soto López, secretario general de la IGP Aceite de Jaén, abordaron el presente y el futuro de las etiquetas de calidad del aceite de oliva en el mercado español

Así, ambos representantes coincidieron en señalar una batería de medidas para abordar el futuro, entre las que figuraban abandonar la competencia por el precio y apostar por el valor, así como por la diferenciación y, sobre todo, la comunicación de las propiedades saludables del virgen extra hacia el consumidor, un objetivo por el que se viene luchando desde hace años y que hoy por hoy no se ha podido alcanzar, por parte de las autoridades de la Unión Europea.

José Manuel Bajo afirmó que la Unión Europea es probablemente el entorno productivo con mayor carga normativa y fiscal del mundo y siendo el aceite de oliva uno de los productos agroalimentarios más señalado. 

Ante esa realidad, Bajo afirmó que “la competencia por precio con países de Mercosur o del sur del Mediterráneo resulta inviable, en su opinión. " En este contexto tenemos que competir no con el precio, sino con la calidad y la diferenciación", apelando a lo que denominó una "política de valor" frente a la lógica del volumen con márgenes mínimos que, a su juicio, conduce a la ruina.

Por su parte, Miguel Soto, en representación de los aceites de oliva de la provincia de Jaén, coincidió en que la diferenciación no es una opción, sino una necesidad existencial para el olivar tradicional. Soto considera que la única vía de supervivencia económica pasa por defender el origen, la calidad y las reglas del juego iguales para todos.

Esencial: la comunicación al consumidor
Uno de los puntos de mayor interés lo puso José Manuel Bajo que quiso detenerse en cómo la normativa europea impide a los productores y envasadores comunicar en etiquetas o páginas web que el aceite de oliva virgen extra es beneficioso para la salud. "Nos sancionan si lo decimos. Es un disparate", afirmó.

Recordó que las alegaciones nutricionales autorizadas por la EFSA son tan técnicas que resultan ininteligibles para el consumidor medio, ante esta situación, la DOP Baena ha adoptado una solución propia, que pasa por incluir en sus botellas un código QR bajo el texto "información para su salud" que dirige al consumidor a las páginas oficiales donde se publican los estudios científicos sobre aceite de oliva y salud.

Bajo animó a todo el sector a adoptar esta iniciativa y exigió al legislador una modificación normativa para poder comunicar libremente los beneficios saludables de un producto que, en sus palabras, "el consumidor se merece conocer".
De izquierda a derecha: Miguel Soto López, secretario general de la Indicación Geográfica Protegida Aceite de Jaén, y José Manuel Bajo, secretario general de la DOP Baena y secretario ejecutivo de la Sectorial Nacional del Aceite de Oliva Virgen con Deno