Olimerca.- Con motivo de la celebración de una jornada profesional del El Economista centrada en el aceite de oliva, tres grandes líderes del sector –Deoleo, Dcoop y Oleoestepa– abordaron ayer las cuestiones que más preocupan mirando al futuro de este emblemático sector.

En su exposición, Victor Roig, chief Spain and Italy Officer de Deoleo, dejó claro que "a pesar de que el precio es la principal variable total, nuestra empresa está invirtiendo en las marcas y en la calidad, utilizando herramientas como el código QR por ofrecer la máxima información al consumidor, y sobre todo apalancando el negocio en marcas de reconocido prestigio internacional". 

Roig aseguró que el consumidor sabe lo que quiere y somos las empresas las que no sabemos lo que quiere el consumidor

Roig aseguró que el consumidor sabe lo que quiere y somos las empresas las que no sabemos lo que quiere el consumidor. "Debemos de asumir que el consumidor conoce lo que es una DOP, un aceite virgen extra o un aceite virgen aunque en el momento final de la compra busque el más barato", añadió recordando que en Deoleo, "trabajamos con un producto que es lo que es, y que en el canal horeca está considerado como un ingrediente y que se comercializa con márgenes muy ajustados por lo que hay que seguir incidiendo en información y formación al consumidor". Por todo ello, Roig finalizó su intervención apuntando que las marcas son las que permiten valorizar nuestros mejores AOVEs.

Álvaro Olavarría, director gerente de la SCA Oleoestepa, tomó la palabra para defender que el sector debería de utilizar las tres conocidas e importantes palancas de impulso en la comercialización del aceite de oliva: las propiedades saludables, sus propiedades gastronómicas y el valor de la sostenibilidad que cada vez es más valorado por los consumidores. "Porque el gran reto que tenemos es conseguir un producto de demanda y no de oferta, que es lo que actualmente manda en el mercado. Y es muy importante que nos ganemos la confianza del consumidor que lo que compra es de la máxima calidad y que se corresponde con lo que se indica en la etiqueta", esgrimió. 

Olavarría coincidió con Roig en afirmar que la valorización de los aceites de oliva está en la apuesta por la calidad y por la marca

En este contexto, Olavarría coincidió con Roig en afirmar que la valorización de los aceites de oliva está en la apuesta por la calidad y por la marca. Y por ello es necesaria más comunicación hacia los consumidores y concienciarles de que el aceite de oliva no es el producto que encarece la cesta de la compra.

Pedro Barato, presidente de la Interprofesional del Aceite de Oliva, no dudó en afirmar que gran parte de los problemas que afecta al sector nos viene de las noticias de los medios sensacionalistas en busca del fraude o de los altos precios de la botella en el lineal. "Y es este punto donde la interprofesional lleva trabajando tiempo en poner en valor nuestros aceites de oliva", explicó. 

El problema del agua

Durante su intervención, el director ejecutivo del Consejo Oleícola Internacional (COI), Jaime Lillo, apuntó que "el consumo de aceite de oliva ha ido creciendo y la demanda es cada vez más internacional".  Para hacer frente a esa demanda, Lillo destacó la necesidad de mirar a largo plazo, lo que incluye superar los desafíos del área, entre los que el experto destacó "la sostenibilidad y las consecuencias del cambio climático, sobre todo en la Cuenca Mediterránea".

Como solución, el director del COI reivindicó la necesidad de aplicar planes hídricos. "El sector hace muy bien en reclamar una política hidráulica en la gestión del agua y del regadío, pues va a ser esencial en el mantenimiento del liderazgo de las regiones tradicionales en el futuro de producción de aceite oliva", expresó. Asimismo, añadió contundente que, desde el punto de vista técnico, "no hay consenso en que cultivos como el olivo, con una pequeña dotación de agua comparada con otros cultivos, sean una buena inversión en términos no solamente económicos, sino sociales y medioambientales".

Rafael Sánchez de Puerta, Director General del Grupo Dcoop, coincidió con Lillo en la necesidad de una política seria y rigurosa en la gestión del agua, porque no podemos vender lo que no se produce. "Las variaciones de las producciones de aceite de oliva son inasumibles para garantizar la estabilidad de la oferta y de los precios. Necesitamos asegurar nuestras producciones para evitar los dientes de sierra y luchar todos las campañas con la gestión del déficit o la gestión de los excedentes", argumentó.

Así, Rafael Sánchez de Puerta recordó a las distintas administraciones que hay que cambiar el uso del agua, pasando de utilizar la misma para producir energía y derivar su uso a aquellos cultivos que suponen una mayor rentabilidad. Y puso como ejemplo la estrategia hidráulica de Portugal que en estos momentos tiene en marcha la construcción de tres nuevas presas para garantizar el riego de sus nuevas plantaciones de olivar y otros cultivos.