Olimerca.- El envejecimiento de la población agraria se ha convertido en uno de los principales desafíos del olivar español. Más del 40% de los titulares de explotaciones agrarias supera los 65 años y solo un 9% tiene menos de 41, una realidad especialmente preocupante en provincias como Jaén, donde el Ministerio de Agricultura prevé que dos de cada tres titulares alcancen la edad de jubilación en 2030. En este contexto, Grupo Interóleo ha reforzado su estrategia para favorecer el relevo generacional y asegurar la continuidad de un sector que combina tradición, innovación y competitividad.
Y lo ha hecho porque el relevo generacional es una prioridad para la organización. Así lo ha constatado el presidente de la entidad, Juan Gadeo, quien asegura que "los resultados económicos que hemos obtenido en los últimos años son el reflejo del trabajo de miles de familias agricultoras, de olivares con siglos de historia y de explotaciones modernas que compiten en el mercado global". Por ello, Gadeo considera que "garantizar que ese trabajo tenga continuidad –en todos los modelos– es una obligación que no podemos aplazar y en la que llevamos trabajando ya muchos años".
Formación, innovación y agricultura regenerativa
La apuesta de Grupo Interóleo por el relevo generacional se articula a través de varias líneas de actuación. Entre ellas destaca el programa VivaOliva, desarrollado junto a la Fundación PepsiCo y Alvalle, que combina agricultura regenerativa, formación técnica y apoyo a jóvenes y mujeres rurales.
Tras una primera edición en la que participaron 150 agricultores de la cooperativa La Bedmarense, en Sierra Mágina, el programa se ampliará este año hasta alcanzar los 200 productores e incorporará nuevos agricultores, asesoramiento técnico personalizado, acciones formativas y financiación para maquinaria especializada.
El programa VivaOliva, la formación como ADN, la expansión territorial como generador de oportunidades y la convivencia entre modelos como apuesta estratégica con las cuatro líneas de actuación del grupo
Sin embargo, Interóleo no apuesta por un único modelo productivo. El grupo trabaja para que el olivar tradicional –con sus olivos centenarios, su mayor demanda de mano de obra y su potencial de diferenciación en calidad– y el olivar intensivo –más mecanizado, más competitivo en costes– coexistan bajo una misma estrategia de comercialización. Una apuesta de negocio y de identidad territorial.
Para Interóleo, la formación es su ADN. De hecho, ha convertido la capacitación de su personal y sus técnicos en un eje estratégico permanente, con subvenciones para la transformación digital y formación orientada a los retos del mercado global.
La entidad también ha destacado la convivencia entre modelos como otra de sus apuestas estratégicas. En este sentido, ha destallado que el olivar español convive hoy con dos sistemas productivos claramente diferenciados. Por un lado, el olivar tradicional de secano, formado por árboles centenarios e incluso milenarios, que representa un importante patrimonio cultural y paisajístico, aunque con mayores costes de producción y una rentabilidad más ajustada; y, por otro, el olivar intensivo y superintensivo, que ha ganado protagonismo en las últimas décadas gracias a una mayor mecanización y productividad, exige inversiones elevadas y responde a un modelo empresarial diferente.
Para Grupo Interóleo, ambos sistemas deben convivir y complementarse dentro de una estrategia común que permita mantener la competitividad del sector sin renunciar a la conservación del patrimonio olivarero.
Crecer para generar oportunidades en el territorio
La incorporación de nuevas entidades, como Aceites Garrido (Huelva) y San Antonio Motaoliva (Jaén), es otra línea de actuación del grupo para impulsar la incorporación de jovenes al campo. Además de incrementar su capacidad comercial, estas integraciones buscan generar nuevas oportunidades económicas en zonas rurales donde resulta más difícil atraer y fijar población joven.
Y es que, actualmente la entidad reúne a más de 18.000 olivicultores, integrados en una treintena de cooperativas y almazaras, consolidándose como uno de los principales operadores mundiales en producción y comercialización de aceite de oliva. Su estructura agrupa tanto explotaciones tradicionales como plantaciones de alta densidad, lo que le permite abordar de forma conjunta algunos de los principales retos del sector.
Más allá de las ayudas públicas
Aunque la Comisión Europea se ha marcado como objetivo duplicar el número de jóvenes agricultores antes de 2040 y España destina anualmente 220 millones de euros de la PAC para favorecer su incorporación, Grupo Interóleo considera que el futuro del sector dependerá también de la capacidad de las cooperativas para ofrecer explotaciones rentables, formación y oportunidades de desarrollo profesional.
Con presencia desde Sierra Mágina hasta el Campo de Calatrava, el grupo defiende un modelo en el que el olivar tradicional y el intensivo compartan una misma estrategia comercial y de valorización, con un objetivo común: que cada vez más jóvenes encuentren en el olivar un proyecto de vida y de futuro.