Interóleo reivindica el papel del olivar frente a la desertificación 

Olimerca.- La lucha contra la desertificación se ha convertido en uno de los grandes desafíos ambientales del siglo XXI y, en este contexto, el sector oleícola está llamado a desempeñar un papel cada vez más relevante. Coincidiendo con la celebración del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que tendrá lugar mañana, 17 de junio, Grupo Interóleo ha puesto en valor la función que ejerce el olivar en la protección del suelo y la sostenibilidad de los territorios rurales. 

La entidad recuerda que más del 40% de la superficie terrestre ya presenta condiciones áridas y que más de tres cuartas partes de las tierras del planeta han experimentado un progresivo proceso de secado en las últimas décadas, una realidad especialmente preocupante para la cuenca mediterránea. En este contexto, Grupo Interóleo advierte de que la degradación del suelo va mucho más allá de una pérdida de productividad agrícola. Un suelo deteriorado pierde capacidad para almacenar agua, fijar carbono, albergar biodiversidad y sostener la actividad económica de las zonas rurales. 

Por ello, la entidad considera prioritario avanzar hacia modelos agrarios capaces de conservar este recurso esencial y garantizar la viabilidad de las explotaciones en un escenario marcado por la escasez hídrica y la incertidumbre climática. Porque "el suelo es nuestro principal patrimonio. Sin suelo fértil no hay agricultura, pero tampoco hay agua, biodiversidad ni desarrollo rural. Protegerlo es una responsabilidad compartida y una inversión de futuro", señala Ángela Cobos, responsable de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) de Grupo Interóleo. 

El olivar, aliado frente a la erosión 

La entidad subraya que determinadas prácticas agronómicas permiten al olivar convertirse en una herramienta eficaz para combatir la desertificación. Entre ellas destaca el mantenimiento de cubiertas vegetales, la mejora de la estructura del suelo, la reducción de la erosión y una gestión más eficiente de los recursos hídricos. 

Estas actuaciones contribuyen a aumentar la capacidad de infiltración del agua, mejorar la fertilidad de los terrenos y reforzar la resiliencia de las explotaciones frente a fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes. 

El mantenimiento de cubiertas vegetales, la mejora de la estructura del suelo, la reducción de la erosión y una gestión más eficiente de los recursos hídricos permiten al olivar convertirse en una herramienta eficaz para combatir la desertificación

Grupo Interóleo recuerda además que el olivar desempeña una función que trasciende la mera producción de aceituna y aceite de oliva. Su presencia configura paisajes de alto valor ambiental, favorece la conservación de la biodiversidad y contribuye a fijar población en el medio rural. 

La entidad defiende una visión integral de la sostenibilidad, basada en el equilibrio entre rentabilidad económica, protección de los recursos naturales y adaptación al cambio climático, especialmente necesaria en una agricultura mediterránea obligada a producir más con menos recursos. 

Reforzar la sostenibilidad del sector 

La organización recuerda que la comunidad científica viene alertando desde hace años de la estrecha relación existente entre la degradación de los suelos, la pérdida de biodiversidad, la escasez de agua y el cambio climático, fenómenos que se retroalimentan y exigen respuestas coordinadas. 

Por ello, hace un llamamiento a seguir impulsando modelos agrícolas sostenibles que permitan producir alimentos al tiempo que preservan los recursos naturales y fortalecen la resiliencia de los territorios rurales. 

Para la entidad, si la desertificación representa uno de los principales retos para los países del arco mediterráneo, el olivar constituye también una de las herramientas más eficaces para hacerle frente, gracias a su capacidad para proteger el suelo, conservar el paisaje y generar actividad económica en el medio rural.