Olimerca.- La presentación del nuevo Plan de Acción sobre Fertilizantes por parte de la Comisión Europea ha generado una fuerte reacción en el sector agrario europeo, que considera insuficientes las medidas propuestas para afrontar la crisis de costes que arrastran los agricultores. En Estrasburgo, donde representantes del campo de toda Europa se concentraron el pasado martes a las puertas del Parlamento Europeo en una acción simbólica, la sensación predominante es de decepción.
Las organizaciones agrarias nacionales y europeas denuncian la ausencia de medidas urgentes para aliviar la crisis de costes en el sector primario. En contcreto, Asaja, UPA y el Copa y la Cogeca coinciden en que el nuevo Plan no aborda el problema inmediato del encarecimiento de los fertilizantes ni incluye mecanismos de compensación directa a los agricultores.
Desde Asaja subrayan que el documento “no ofrece alivio inmediato” y critican que no se haya contemplado la suspensión del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) aplicado a fertilizantes ni la devolución de los ingresos derivados del sistema europeo de comercio de emisiones (ETS) al sector primario.
La organización advierte de que el incremento de costes está afectando especialmente a los cultivos extensivos en España, donde la rentabilidad ya se encuentra seriamente comprometida y solicita de forma inmediata la suspensión de todos los derechos aduaneros que se aplican sobre los terceros países, incluyendo Rusia y Bielorrusia.
Coste de 820 millones de euros en 2026
En la misma línea, el Copa y la Cogeca ya había alertado de que el impacto del CBAM –el arancel verde europeo sobre productos importados en función de sus emisiones de CO2– supondrá un coste de 820 millones de euros en 2026 para el sector, con un impacto acumulado que podría superar los 39.000 millones en siete años o, dicho de otra manera, el 10% de la PAC podría suponer cientos de millones de euros adicionales en costes para el sector agrícola europeo en los próximos años.
Desde el sector se insiste en que, de no adoptarse medidas urgentes, el impacto podría trasladarse directamente a los consumidores en forma de inflación alimentaria, con efectos también a escala global.
Desde el sector se insiste en que, de no adoptarse medidas urgentes, el impacto podría trasladarse directamente a los consumidores en forma de inflación alimentaria, con efectos también a escala global
Mientras tanto, UPA califica el plan de “vago, poco ambicioso y rácano a nivel presupuestario”, al considerar que carece de financiación adicional y de medidas de urgencia. “Necesitamos un paquete de ayudas valiente que inyecte liquidez rápida a los agricultores para reducir nuestros costes de producción”, explica el líder de UPA, Cristóbal Cano.
Las organizaciones agrarias coinciden en que la situación actual puede derivar en una crisis de rentabilidad generalizada en las explotaciones europeas, con especial incidencia en los cultivos de cereal, donde los márgenes ya se encuentran bajo presión por la combinación de precios bajos de mercado y elevados costes de fertilización.
En paralelo, la Comisión Europea defiende que la estrategia responde a una visión de autonomía estratégica y transición ecológica, y sostiene que la crisis actual de fertilizantes evidencia la necesidad de reducir la dependencia estructural de insumos importados.
Pqeuete nacional de medidas
Por su parte, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha valorado de forma positiva el enfoque general del plan de acción sobre fertilizantes de la Comisión Europea, pero reclama una mayor concreción y financiación suficiente para garantizar su eficacia. “Lo que le falta al plan, lo ha puesto ya el Gobierno de España: 500 millones de euros para apoyar a los agricultores”, ha señalado.
Luis Planas ha valorado de forma positiva el enfoque general del plan de acción, pero reclama una mayor concreción y financiación suficiente para garantizar su eficacia
El ministro ha destacado que la propuesta europea se orienta en la dirección adecuada al reforzar la disponibilidad y asequibilidad de los fertilizantes, impulsar la producción europea y avanzar hacia una mayor autonomía estratégica, con medidas centradas en la eficiencia del uso de nutrientes, la innovación y la economía circular. Sin embargo, ha subrayado que el plan carece de elementos esenciales para garantizar su aplicación efectiva, como una financiación suficiente, un calendario detallado de implementación y una evaluación rigurosa de su impacto económico y productivo.
Aunwue nuestro país comparta el impulso de la Comisión hacia modelos más sostenibles basados en el uso de fertilizantes orgánicos y el aprovechamiento de recursos como el biogás y el biometano, en el marco de la economía circular, el ministro considera que la sustitución completa de los fertilizantes minerales a corto plazo no resulta realista desde el punto de vista técnico y productivo.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación trabaja ya en un paquete nacional de medidas sobre fertilizantes alineado con las iniciativas europeas, orientado a mejorar la eficiencia de la fertilización, diversificar las fuentes de nutrientes y favorecer el aprovechamiento de materiales orgánicos y subproductos del biogás.
Hoja de ruta estructural
Enmarcado en un contexto de elevada volatilidad de precios y tensiones en el suministro derivadas de la inestabilidad geopolítica y el encarecimiento de la energía –factores que han elevado de forma significativa el coste de los insumos agrícolas en toda Europa desde 2022–, este plan plantea una hoja de ruta de carácter estructural, con medidas a medio y largo plazo, pero sin incorporar un paquete extraordinario de apoyo inmediato específico para los agricultores.
Entre los objetivos principales del plan figura el refuerzo de la producción europea de fertilizantes, la reducción de la dependencia de importaciones —especialmente de fertilizantes nitrogenados procedentes de terceros países— y la transición hacia modelos más circulares y de menor huella de carbono. La Comisión aspira además a impulsar alternativas como biofertilizantes, soluciones microbianas, recuperación de nutrientes y fertilizantes de origen biológico; así como instrumentos de apoyo a través de la Política Agrícola Común (PAC) y medidas de flexibilidad financiera para los Estados miembros.
El debate queda ahora abierto en el Consejo de la UE y en el Parlamento Europeo, donde los Estados miembros deberán concretar la implementación de las medidas. Mientras tanto, el sector agrario reclama una respuesta más inmediata que evite que la tensión de costes se traslade a una mayor presión sobre la producción alimentaria en los próximos ciclos agrícolas.