El aceite de oliva, aliado del descanso 

Olimerca.- Una investigación liderada por la Universidad de Granada ha puesto el foco en el papel del aceite de oliva dentro de la dieta, al asociarlo con una mejor calidad del sueño cuando se consume en la cena. El estudio, publicado en la revista científica European Journal of Nutrition, analiza la relación entre alimentación y descanso en adultos con obesidad en condiciones de vida real. 

Los resultados muestran que las cenas ricas en energía, grasas, colesterol o alimentos como carne roja, alcohol o fritos se relacionan con un peor descanso nocturno. En contraste, aquellas que incorporan hidratos de carbono, pescado azul y aceite de oliva se asocian con una mejor calidad del sueño esa misma noche. 

La investigación de la UGR revela que incluir aceite de oliva en la dieta nocturna puede influir positivamente en el descanso y en los hábitos alimentarios del día siguiente 

Este hallazgo refuerza el valor del aceite de oliva como componente clave dentro de patrones dietéticos saludables, no solo por sus propiedades nutricionales, sino también por su posible influencia en funciones fisiológicas como el descanso. 

Sueño y hábitos alimentarios 

El estudio también revela una relación directa entre sueño y hábitos alimentarios posteriores. Una peor calidad del descanso se asocia con desayunos más calóricos, con mayor contenido en azúcares y menor aporte de fibra, mientras que dormir mejor favorece elecciones más equilibradas. 

La investigación, desarrollada por el grupo PROFITH CTS-977 del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud, ha contado con la participación de entidades como el CIBER de Obesidad, el ibs.GRANADA y los hospitales Hospital Universitario Clínico San Cecilio y Hospital Universitario Virgen de las Nieves. 

Para el análisis, los participantes llevaron durante dos semanas un acelerómetro que permitió medir de forma objetiva su sueño, mientras se registraba su ingesta alimentaria diaria. Este enfoque, según los investigadores, permite obtener conclusiones más cercanas a la realidad cotidiana. 

Aunque las asociaciones detectadas son moderadas, los expertos subrayan que estos resultados contribuyen a comprender mejor la interacción entre dieta y descanso, y abren la puerta a futuras estrategias para abordar la obesidad integrando no solo qué se come, sino también cómo y cuándo se duerme.