Residuos de almazara convertidos en nanopartículas logran descontaminar suelos

Olimerca.- La degradación del suelo se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales de las últimas décadas. Un problema ante el que investigadores del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) han hallado solución. Junto a científicos del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC) han demostrado, por primera vez, que nanopartículas obtenidas a partir de residuos generados en la producción de aceite de oliva pueden utilizarse con éxito para la recuperación de suelos contaminados por metales pesados y compuestos orgánicos. 

Publicados en la revista científica Nanomaterials, los resultados de la investigación plantean una nueva vía para transformar un residuo problemático de la industria oleícola en una herramienta eficaz para la rehabilitación sostenible de terrenos degradados. En este contexto, el estudio pone el foco en las aguas residuales de almazara, un subproducto generado durante la elaboración de aceite de oliva caracterizado por su elevada carga orgánica, su alto contenido en compuestos fenólicos y su potencial impacto ambiental. 

La investigación analiza una tecnología basada en la producción de nanopartículas de hierro encapsuladas en carbono a partir de estos residuos, desarrollada por la spin-off Calpech. Según explica Mar Gil-Díaz, investigadora del área de Investigación Agroambiental de IMIDRA y autora del trabajo, "en los últimos años, el uso de nanopartículas de hierro como estrategia de descontaminación de suelos y aguas ha crecido considerablemente gracias a su versatilidad frente a diferentes tipos de contaminantes y su mayor rapidez y simplicidad en comparación con el uso de hierro a microescala y otras técnicas convencionales".

Reducción de acidez

Los resultados muestran una reducción significativa de la acidez del terreno y una menor disponibilidad de metales potencialmente tóxicos como el arsénico, el níquel y el plomo, lo que contribuye a disminuir los riesgos ambientales asociados a estos contaminantes. 

Los resultados muestran una reducción significativa de la acidez del terreno y una menor disponibilidad de metales potencialmente tóxicos como el arsénico, el níquel y el plomo

Además de actuar sobre los metales pesados, las nanopartículas han demostrado capacidad para favorecer la degradación de determinados contaminantes orgánicos. Entre ellos destaca el TCPP (tris(2-cloroisopropil) fosfato), una sustancia asociada en diversos estudios a alteraciones endocrinas y a determinados tipos de cáncer. La reducción de este compuesto amplía el potencial de aplicación de esta tecnología en procesos de recuperación ambiental. 

Los investigadores han identificado también un beneficio adicional relacionado con la calidad agronómica de los terrenos tratados. Este efecto podría convertir la tecnología en una herramienta útil no solo para descontaminar suelos, sino también para favorecer su posterior aprovechamiento agrícola. 

Economía circular aplicada al sector oleícola 

El estudio refuerza el interés creciente por las estrategias de economía circular dentro del sector agroalimentario y, especialmente, en la industria del aceite de oliva. No en vano, la investigación demuestra que un residuo tradicionalmente considerado problemático puede transformarse en un recurso de alto valor añadido para la recuperación ambiental, reduciendo simultáneamente los costes asociados a su gestión. 

De este modo, los subproductos de almazara dejan de contemplarse únicamente como un desafío ambiental para convertirse en una posible solución frente a uno de los problemas más importantes que afrontan los ecosistemas agrarios europeos: la contaminación y degradación de los suelos.