Italia protege sus olivares frente a la expansión de energías renovables 

Olimerca.- La Associazione Nazionale Città dell’Olio ha celebrado la aprobación de una enmienda en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados italiana que introduce una protección explícita para los olivares destinados a producciones amparadas por denominaciones de origen protegidas (DOP), indicaciones geográficas protegidas (IGP) y otros regímenes de calidad. La norma, aprobada en el marco del proyecto de ley Coltivitalia, prohíbe la eliminación o el arranque de estos olivares cuando el objetivo sea su sustitución por infraestructuras energéticas. 

La organización valora especialmente que la enmienda incorpore un principio que, a su juicio, no había tenido suficiente peso en el debate sobre la transición energética: la protección de los sistemas agrícolas de alto valor añadido y de los paisajes rurales. 

El presidente de Città dell’Olio, Michele Sonnessa, defiende que estos olivares deben entenderse como un patrimonio productivo, ambiental y cultural que no puede ser transformado de forma indiscriminada para otros usos. 

Energías renovables y agricultura: compatibilidad como eje del debate 

La asociación no cuestiona el despliegue de energías renovables, pero insiste en que su desarrollo debe evitar la sustitución de suelos agrícolas estratégicos y la degradación de paisajes tradicionales vinculados a la olivicultura. Su planteamiento se articula en torno a la compatibilidad entre cuatro elementos clave: la transición energética, la producción agraria de calidad, la conservación del paisaje rural y la cohesión de las comunidades locales. 

La asociación no cuestiona el despliegue de energías renovables, pero insiste en que su desarrollo debe evitar la sustitución de suelos agrícolas estratégicos y la degradación de paisajes tradicionales vinculados a la olivicultura

Según la entidad, estos factores no deben interpretarse como opuestos, sino como componentes integrados de un mismo modelo de desarrollo sostenible. De hecho, advierte de que la cuestión trasciende el sector agrícola y afecta a ecosistemas territoriales completos asociados a la olivicultura de calidad. 

Entre los ámbitos impactados se incluyen la economía local, la biodiversidad, el turismo rural, el empleo y la identidad cultural de numerosas regiones olivareras. 

Città dell’Olio reclama, además, criterios más estrictos para la ubicación de instalaciones energéticas en zonas agrícolas de alto valor, así como una mayor participación de los gobiernos locales en los procesos de autorización. El objetivo, según defiende, es evitar decisiones basadas exclusivamente en criterios técnicos o económicos sin una evaluación completa de los impactos paisajísticos, sociales y productivos. 

La organización sostiene que los olivares no deben considerarse un obstáculo para la transición energética, sino un activo estratégico dentro de un modelo de desarrollo sostenible que integre producción, territorio y energía. Precisamente, la relación entre transición energética, agricultura y protección del paisaje será uno de los ejes de la Convención Nacional de Città dell’Olio, prevista para los días 10 y 11 de julio en Corigliano-Rossano (Calabria).