Olimerca.- Tras tres años de intensos debates en el seno de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero (FPCO) acerca de una nueva norma que mejorase la calidad y la certificación de los aceites de oliva vírgenes extra y vírgenes, ayer, coincidiendo con la celebración del centenario de la Asociación de Olivareros de España – Rafael Sánchez de Puerta, presidente de este organismo mostró su gran satisfacción en muchos años por haber alcanzado un acuerdo entre todos los socios patronos que abre la oportunidad a que el conjunto del sector olivarero y aceitero pueda implementar en sus sistemas productivos un nuevo sistema de autocontrol, dentro del seno de la Interprofesional del Aceite de Oliva

Y es que las norrmas de calidad en el aceite de oliva, la seguridad del producto frente al consumidor y la lucha contra el fraude habían sido hasta ahora un punto de fricción entre los distintos operadores en la cadena de valor de este producto.

Las norrmas de calidad en el aceite de oliva, la seguridad del producto frente al consumidor y la lucha contra el fraude habían sido hasta ahora un punto de fricción entre los distintos operadores en la cadena de valor de este producto

Hay que trasladarse al año 2022 cuando se pone sobre la mesa de la Fundación PCO el proyecto en el que se alineaban firmas como Dcoop, Deoleo e IFFCO, para establecer un sistema de autocontrol “voluntario” que ofrezca más garantías de trazabilidad y más exigencias en los parámetros físicos-químicos, y que  contaba en ese momento con la oposición de Anierac y Asoliva que defendían la necesidad de implantar un certificado de calidad “obligatorio” para todas las operadoras del sector y no voluntario, como estaba tratando de impulsar sin consenso la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero. 

Anierac y Asoliva, las dos asociaciones representantes de la industria aceitera española y que aglutinan más del 65% de todo el volumen de aceite comercializado en España y en mercados exteriores, no secundaron en su día la propuesta de esta Fundación al considerar que no es suficientemente atrevida y que, al no ser de carácter obligatorio, podría generar dificultades y desigualdades en el mercado nacional, ya que no todas las marcas competirían en igualdad de condiciones en los lineales. 

Hoy las cosas han cambiado y gracias a la gestión llevada a cabo dentro del seno de la Interprofesional del Aceite de Oliva, donde el Patrimonio cada día tiene una más estrecha vinculación, el sector del olivar y del aceite de oliva cuenta desde ayer de un nuevo marco de autoregulación y autocontrol que tiene que servir para aportar una mayor seguridad y trazabilidad al mercado del aceite de oliva, tanto para el mercado nacional como exterior.

Ahora sólo falta por conocer cuáles serán las líneas maestras de este programa de autocontrol y qué empresas se adhieren al mismo, dado que se aplicación es de carácter voluntario.