Orujillo

Olimerca.- El sector del aceite de orujo de oliva catalán está realizando una gran apuesta por su futuro. Con el apoyo de la Federación de Cooperativas Agrarias de Cataluña (FCAC), las cooperativas oleícolas están impulsando dos proyectos innovadores para revalorizar el orujo de oliva, un subproducto tradicionalmente infrautilizado que puede convertirse en una nueva fuente de valor económico, ambiental y territorial. Se trata de Innosansa e Indusanva, dos iniciativas complementarias que apuestan por reforzar la competitividad del sector mediante la cooperación y la economía circular.

El responsable de aceite de oliva de la FCAC, Antoni Galceran, ha argumentado que “junto con los principales retos del sector oleícola, que son la disponibilidad de agua para facilitar una estabilidad en la producción y que el mercado valore adecuadamente el aceite de oliva virgen extra, también es necesario alcanzar una sostenibilidad medioambiental". Por ello, añade que "es necesario gestionar adecuadamente y valorizar los subproductos de la obtención del aceite. Proyectos como Indusanva e Innosansa pretenden dar respuesta".

Innosansa: nuevos productos a partir del orujo de aceituna

La identificación de nuevas vías de transformación del alpeorujo en bioproductos de alto valor añadido como biofertilizantes, bioestimulantes, compuestos bioactivos o bioenergía ha sido el objetivo trabajado en el marco de Innosansa, para desarrollar nuevas oportunidades empresariales vinculadas a la bioeconomía circular.

La principal conclusión de la investigación se refiere a la creación del Espacio de Innovación en la Gestión de la Sansa (Orujo), concebido como una infraestructura de investigación aplicada y transferencia tecnológica al servicio de las cooperativas oleícolas.

En este Espacio de Innovación, se trabajaría la separación y caracterización de los distintos componentes del orujo, la mejora de la eficiencia de los procesos y su integración ambiental, así como la definición de nuevas opciones de comercialización de los productos obtenidos

En este sentido, ya se han identificado nuevos productos con potencial de desarrollo que se basarían en diferentes tipologías de orujo procesado, extractos de polifenoles y azúcares en diferentes formatos, aceites de orujo o extractos de proteínas y pectinas destinados a aplicaciones industriales o agroalimentarias.

El estudio también contempla el aprovechamiento de coproductos como el agua regenerada, las cenizas o el hueso.

Indusanva: planta cooperativa de secado

Mientras, el estudio industrial Indusanva ha analizado hasta 13 alternativas de valorización del orujo y concluye que sería necesaria la construcción de una planta industrial cooperativa para gestionar un potencial de 46.000 toneladas anuales, que sería el volumen medio del conjunto de las cooperativas del proyecto. En estas instalaciones se gestionaría y valorizaría el orujo generado por las cooperativas oleícolas catalanas.

Así, la planta de secado tendría capacidad para 10.000 toneladas anuales y se ubicará preferentemente en las comarcas de Les Garrigues, el Segrià o la Ribera d'Ebre. Esta instalación permitiría avanzar de forma progresiva, iniciando la actividad con una inversión asumible y estableciendo el punto de partida a futuras fases con mayor valor añadido. Además, se generaría actividad económica local, empleo y retorno territorial, al tiempo que se reforzaría la sostenibilidad y la resiliencia del sector.

Ambos proyectos están coordinados por la FCAC y el Clúster de la Bioenergía de Cataluña y cuentan con la participación de cooperativas, empresas especializadas y centros tecnológicos. Están financiados por el Fondo de Transición Nuclear (Línea 4 de ayudas para proyectos cooperativos de la convocatoria 2025) de ACCIÓ de la Generalitat de Catalunya.