El proyecto Aislacel convierte residuos del olivar en celulosa

Olimerca.- El aprovechamiento de los residuos agrícolas da un nuevo paso en Andalucía con los resultados del proyecto Aislacel, que ha logrado transformar restos de poda del olivo, tallos de algodón o cañote de girasol en materiales de alto valor añadido mediante un proceso completamente limpio y sostenible. 

El objetivo del proyecto dearrollado por el Centro Tecnológico Andaltec ha sido claro desde su inicio: convertir estos subproductos agrícolas abundantes en la región en fuentes aprovechables de celulosa, un componente vegetal clave en múltiples aplicaciones industriales. 

El sistema diseñado por Andaltec se basa exclusivamente en agua caliente a presión dentro de un entorno cerrado 

El avance más significativo de este proyecto, enmarcado en el Plan de Empleo y Empresa de la provincia de Jaén, reside en la tecnología desarrollada para la extracción de celulosa. A diferencia de los métodos industriales convencionales, que requieren el uso de productos químicos agresivos, el sistema diseñado por Andaltec se basa exclusivamente en agua caliente a presión dentro de un entorno cerrado. 

Este enfoque permite separar y limpiar los componentes vegetales de forma progresiva, sin generar contaminantes externos ni residuos peligrosos. El proceso incluso produce cambios visibles en el material tratado, que va modificando su color a medida que se eliminan impurezas. 

Duplicar la celulosa y reducir el impacto ambiental 

La investigación, liderada por la doctoranda Ángeles García Ruiz, ha demostrado que este sistema no solo es más sostenible, sino también altamente eficiente. Los análisis realizados confirman que la concentración de celulosa en el material final prácticamente se duplica tras el tratamiento. 

“Logramos prácticamente duplicar la presencia de celulosa en el material final”, explica la investigadora, que subraya además el carácter innovador del proceso al no incorporar ningún reactivo químico externo 

“Logramos prácticamente duplicar la presencia de celulosa en el material final”, explica la investigadora, que subraya además el carácter innovador del proceso al no incorporar ningún reactivo químico externo. 

El equipo ha validado estos resultados mediante técnicas analíticas avanzadas que confirman la transformación estructural del material vegetal y la eficacia del método desarrollado. 

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que no genera residuos contaminantes. El líquido resultante del proceso contiene azúcares naturales procedentes de las plantas, lo que abre nuevas posibilidades de aprovechamiento en futuras líneas de investigación. 

Andaltec trabaja ya en la valorización de esta fracción líquida, con el objetivo de explorar su uso en la producción de biocombustibles o nuevos materiales sostenibles, ampliando así el alcance de la economía circular en el ámbito agroindustrial. 

Innovación aplicada al territorio 

Con la finalización del proyecto Aislacel, el centro tecnológico refuerza su papel como agente clave en la innovación aplicada al sector agrícola andaluz. La iniciativa pone en valor la capacidad de los residuos del campo para convertirse en recursos estratégicos, con aplicaciones en sectores industriales de alto valor añadido. 

Asimismo, este proyecto abre la puerta a un modelo productivo más sostenible, competitivo y alineado con los retos ambientales actuales, en el que el olivar y otros cultivos tradicionales dejan de ser únicamente una fuente alimentaria para convertirse también en materia prima de la industria verde del futuro.