Brasil impulsa un sello para identificar los AOVEs superpremium

Olimerca.- Posicionarse en el segmento de los aceites de oliva vírgenes extra de alta gama es el propósito de Ibraoliva. Para ello, el Instituto Brasileiro de Olivicultura ha puesto en marcha el Selo Premium Origem e Qualidade RS, una certificación que distingue exclusivamente los aceites superpremium elaborados en el estado de Rio Grande do Sul, principal región olivarera del país.

La iniciativa surge en un mercado donde gran parte de los aceites importados apenas cumplen los requisitos mínimos para ser considerados virgen extra. Frente a esta realidad, el sector brasileño apuesta por diferenciarse mediante la calidad, la trazabilidad y la información al consumidor.

El programa certifica únicamente lotes individuales de aceite de oliva virgen extra obtenidos con aceitunas cultivadas y molturadas en Rio Grande do Sul

El programa, que afronta su segunda campaña, certifica únicamente lotes individuales de aceite de oliva virgen extra obtenidos con aceitunas cultivadas y molturadas en Rio Grande do Sul. Para optar al sello, las almazaras deben estar inscritas en el Ministerio de Agricultura de Brasil y participar en el programa estatal Produtos Premium, destinado a reconocer alimentos de alto valor añadido.

La evaluación contempla el origen de la aceituna, los parámetros fisicoquímicos y el análisis sensorial del aceite, aplicando criterios significativamente más estrictos que los exigidos para la categoría virgen extra.

El presidente de Ibraoliva, Flávio Obino Obino, ha explicado a OliveOilTimes una clasificación más exigente contribuiría a proteger el mercado de alta gama frente a aceites importados de menor calidad y ofrecería mayores garantías al consumidor.

Requisitos más exigentes que la normativa

Mientras la legislación permite una acidez libre de hasta el 0,8% para un aceite de oliva virgen extra, el sello brasileño fija un límite máximo del 0,3%. Además, los aceites deben cumplir valores más restrictivos en los parámetros de absorción ultravioleta (K232, K270 y ΔK), carecer de cualquier defecto sensorial y presentar una mediana de frutado igual o superior a 3 puntos, tanto en aceites de perfil verde como maduro.

Las muestras se presentan en envases oficiales de Ibraoliva, sin etiqueta comercial, identificadas únicamente con la marca, el número de lote y la indicación de si se trata de un aceite monovarietal o un coupage. La detección de cualquier defecto sensorial implica la exclusión automática del lote.

Una de las principales novedades del sistema es que el reconocimiento se concede exclusivamente al lote analizado y no a toda la producción de la almazara

Una de las principales novedades del sistema es que el reconocimiento se concede exclusivamente al lote analizado y no a toda la producción de la almazara. Tal y como explica el presidente de Ibraoliva, Flávio Obino, "cada lote certificado es perfectamente identificable. No existe la posibilidad de multiplicar el sello para otros aceites que no hayan superado los controles".

No en vano, más que una herramienta comercial, Ibraoliva plantea el sello como un instrumento para fomentar la cultura del aceite de oliva de calidad en Brasil. La estrategia responde a la imposibilidad de competir con los grandes países exportadores en volumen y precio, apostando por un segmento de consumidores que buscan productos diferenciados.

"Nuestro objetivo está centrado exclusivamente en el segmento superpremium y en consumidores dispuestos a pagar por un aceite de oliva claramente diferenciado", afirma Obino, quien añade que quienes descubren un auténtico aceite de oliva virgen extra de alta calidad "difícilmente vuelven a consumir aceites comerciales de supermercado".