Olimerca.- El aceite de oliva virgen extra español sigue dando pasos de gigante no solo en los lineales de las grandes superficies o tiendas gourmet, sino también en comedores de centros sanitarios que ponen sobre la mesa la mejor calidad en la alimentación de sus pacientes.

Concretamente, hoy queremos reseñar que en las cocinas del Servicio Psiquiátrico del Cantón de Argovia (PDAG), una de las instituciones psiquiátricas más grandes de Suiza, se ha producido un cambio notable. Desde la primavera de 2025, el hospital elabora sus menús con auténtico aceite de oliva virgen extra de Oro Bailén (Jaén), incluso en sus dos freidoras de 28 litros.

Según recoge una entrevista realizada por Peter Brun Silvan, “este paso supone una auténtica novedad en el sector sanitario suizo: un hospital público que rompe con un dogma de décadas de antigüedad y demuestra en la práctica los beneficios sanitarios, económicos y ecológicos de una atención de alta calidad". 

El aceite de oliva de alta calidad no solo dura mucho más en la freidora, además comprobamos que se conserva aproximadamente dos veces y media más que el aceite de colza

El chef ejecutivo del Centro Psiquiátrico, Andreas Thiel, describe la decisión como un punto de inflexión. Él explica que “al principio, la idea de usar aceite de oliva en la freidora parecía imposible: me preocupaban demasiado el punto de humo, la estabilidad térmica y el coste. Pero mediante pruebas prácticas y asesoramiento profesional, me di cuenta de que el aceite de oliva de alta calidad no solo funciona a la perfección, sino que también dura mucho más en la freidora. En la práctica, comprobamos que se conserva aproximadamente dos veces y media más que el aceite de colza. Esto lo hace económicamente competitivo y más saludable".

Sin embargo, la iniciativa no estuvo exenta de escepticismo. Algunos profesionales de la medicina cuestionaron la estabilidad del aceite de oliva al calor, señalando la sólida reputación del aceite de colza. El enfoque de Thiel se basaba en la transparencia, experimentación y compartir conocimientos de igual a igual. "No queríamos demostrar nada; simplemente mostramos lo que observábamos. Eso convenció a muchos" asegura.

Para Thiel, el paso va mucho más allá de la cocina: "Un hospital es un lugar de responsabilidad. Elegir aceite de oliva también es una decisión para los pacientes, el personal y los visitantes. Priorizar la calidad antes que la cantidad es lo que a la larga vale la pena", explica.

Con este movimiento, el PDAG se convierte en la primera institución sanitaria de Suiza que desafía un dogma arraigado y demuestra las ventajas del auténtico aceite de oliva virgen extra en la atención médica diaria.