Bruselas plantea abrir el mercado ecológico a importaciones "sin controles"

Olimerca.- COAG Andalucía ha lanzado una advertencia sobre las consecuencias que podría acarrear la reforma del Reglamento de Producción Ecológica que está preparando la Comisión Europea. Según la organización agraria, la modificación plantea un riesgo serio al permitir que productos importados de terceros países puedan comercializarse como ecológicos en la UE sin someterse a las mismas exigencias que cumplen los productores europeos. 

COAG ya ha remitido sus alegaciones al Ministerio de Agricultura, en las que deja claro que la simplificación administrativa no puede justificar una reducción de garantías ni favorecer situaciones de competencia desleal. Aunque respalda las iniciativas destinadas a facilitar la gestión del sistema ecológico –especialmente las relacionadas con los grupos de operadores–, COAG considera inaceptable que este proceso derive en un debilitamiento de los controles y en una pérdida de valor del sello ecológico europeo. 

COAG Andalucía denuncia que Bruselas quiere abrir el mercado ecológico a productos importados sin el debido control

“No podemos permitir que productos de terceros países se vendan como ecológicos en Europa sin cumplir las mismas condiciones. Es un fraude en toda regla. No se puede utilizar la etiqueta ECO de la Unión Europea para productos importados”, denuncia el responsable de Agricultura Ecológica de COAG Andalucía, Sergio López. 

Rechazo al uso del sello ecológico en productos importados 

El principal foco de inquietud de COAG se sitúa en la prórroga del régimen de equivalencias para las importaciones procedentes de terceros países y en la posibilidad de que estos productos utilicen el logotipo ecológico de la UE sin ajustarse plenamente al Reglamento (UE) 2018/848. Y es que, la Comisión Europea plantea extender este sistema durante diez años más, a pesar de reconocer que no se cumple de forma adecuada o que resulta insuficiente. 

De hecho, el propio texto de la propuesta admite que estos mecanismos no ofrecen garantías plenas, lo que, a juicio de COAG, pone en riesgo tanto la confianza de los consumidores como la reputación del modelo ecológico europeo. 

Por ello, COAG mantiene una postura firme, subrayando que ningún producto importado debería poder utilizar el sello ecológico europeo, aunque exista un reconocimiento de equivalencia. “Permitirlo, sostiene, supone engañar al consumidor, devaluar el distintivo ecológico de la UE y perjudicar a los productores europeos, que asumen mayores costes regulatorios y controles más estrictos”, añade. 

COAG subraya que ningún producto importado debería poder utilizar el sello ecológico europeo, aunque exista un reconocimiento de equivalencia

La organización también alerta sobre las debilidades del sistema actual de supervisión de las importaciones ecológicas, que se apoya en gran medida en certificadoras privadas que operan en terceros países. A diferencia de lo que ocurre en la Unión Europea, estos productos no están sometidos a controles públicos por parte de los Estados de origen. 

A su juicio, este modelo genera conflictos de intereses y no ofrece las garantías que exige el mercado comunitario. Por ello, reclama un refuerzo de los controles públicos en los puntos de entrada a la UE, auditorías independientes y una menor dependencia de las certificadoras privadas como único sistema de verificación. 

En sus alegaciones, la organización propone una redacción clara para blindar el valor del sello ecológico europeo: reservar el uso del logotipo de producción ecológica de la Unión Europea exclusivamente a los productos que cumplan íntegramente el Reglamento (UE) 2018/848, impidiendo su utilización por productos importados, incluso cuando procedan de sistemas considerados equivalentes.