¿Merecía la aceituna de mesa este trato en el acuerdo Mercosur? 

Olimerca.- Mientras el Ministerio de Agricultura celebra el acuerdo UE–Mercosur como un gran éxito comercial para el conjunto del sector agroalimentario europeo, el sector de la aceituna de mesa recalca que conviene detenerse en la letra pequeña.

Como respuesta a las declaraciones del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, quien se refirió al acuerdo como un “motor de exportaciones” al eliminar los aranceles al 93% de los productos, Antonio de Mora, secretario general de Asemesa, ha escrito un artículo en el que plasma esa lectura optimista y general plantea una pregunta inevitable: ¿Qué ocurre con los sectores que no están incluidos en ese 93%? ¿Qué sucede cuando un producto que depende fundamentalmente de la exportación queda precisamente en el grupo de los excluidos y además se le da ventaja a su competencia? Y, sobre todo, ¿qué mensaje se traslada a un sector como el de la aceituna de mesa, un producto estratégico para muchas zonas rurales de España, especialmente en Andalucía y Extremadura, que lleva años soportando los aranceles impuestos por Estados Unidos a la aceituna negra española con las consecuencias que todos conocemos?  

"¿Qué sucede cuando un producto que depende fundamentalmente de la exportación queda precisamente en el grupo de los excluidos y además se le da ventaja a su competencia?"

En sus líneas, el secretario general de Asemesa se pregunta si ¿considera el ministro Planas que la aceituna de mesa merecía este tratamiento? Porque, asegura, que no se trata de un producto marginal. España es líder mundial en producción y exportación, y este sector representa miles de empleos directos e indirectos, especialmente en Andalucía y Extremadura, vertebrando el tejido agroindustrial de muchas comarcas.  

Efecto doble de la exclusión  

Antonio de Mora considera que el efecto negativo de esta exclusión es doble. “No solo se mantiene el arancel para la aceituna de mesa europea en los mercados de Mercosur, sino que el acuerdo incluye al mismo tiempo una apertura progresiva del mercado comunitario a los países del bloque sudamericano”, esgrime.  

En este contexto, el secretario recuerda un dato esencial: “Argentina no es un actor menor, sino un productor y exportador importante de aceituna de mesa, competidor directo en mercados internacionales y potencial beneficiario de un acceso creciente al mercado europeo”. Por tanto, añade que, "mientras se mantiene el arancel de entrada en Mercosur a la aceituna de Europa y, por tanto, de España, se abre el mercado europeo a los países de Mercosur por lo que el sector español se verá expuesto a una mayor presión competitiva dentro de la propia Unión Europea".  

La aceituna de mesa, moneda de cambio 

En este contexto, De mora plantea algunas dudas: ¿Es esto justo para un sector como la aceituna de mesa que viene sufriendo los aranceles de EEUU desde 2018? ¿Tenía que ser precisamente la aceituna de mesa una de las monedas de cambio en la negociación? ¿Sabía el ministro que la aceituna de mesa quedaría fuera del paquete de liberalización arancelaria y que la de Mercosur todo lo contrario y se aceptó sin más?  

"¿Sabía el ministro que la aceituna de mesa quedaría fuera del paquete de liberalización arancelaria y que la de Mercosur todo lo contrario y se aceptó sin más?"

“Porque lo preocupante, además de los efectos negativos, es la absoluta falta de sensibilidad de la Comisión de la UE con un sector que está siendo golpeado desde 2018 por los aranceles de EEUU”, añade, cuestionándose cómo es posible que se haya aceptado esto o si le parece justo al ministro que el 93% de los productos se beneficien de la eliminación de aranceles, pero la aceituna siga soportándolos.  

El secretario de Asemesa recuerda que “el ministro ha mencionado algunos de los productos beneficiados, pero no menciona a ninguno de los perjudicados, como la aceituna de mesa, uno de los sectores que acumula más perjuicios comerciales en los últimos años”. Por ello, pregunta al ministro si su Departamento va a impulsar alguna medida compensatoria para este sector, si habrá instrumentos específicos de apoyo o si se abrirá una vía de revisión o mejora de condiciones en el desarrollo del acuerdo. 

Antonio de Mora concluye que el “acuerdo UE–Mercosur puede suponer oportunidades para muchos, pero no debería hacerse a costa de sectores como el de aceituna de mesa que ya están suficientemente castigados”. Y lanza una pregunta evidente: ¿Tiene pensado el ministro algún plan para arreglar este despropósito y hacer justicia con un sector que no se merece que lo traten así?