La RAIF alerta sobre riesgo elevado de repilo en olivar tras las lluvias 

Olimerca.- La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) advierte de que la situación meteorológica de las últimas semanas –lluvias persistentes y temperaturas suaves– está generando un escenario especialmente favorable para el desarrollo de enfermedades criptogámicas en olivar, en particular el repilo, causado por Fusicladium oleagineum

La combinación de humedad elevada o presencia de agua libre sobre la hoja durante más de cuatro horas, junto con temperaturas comprendidas entre los 8 y los 28 ºC –con un rango óptimo entre 14 y 16 °C– favorece la infección. Son precisamente estas circunstancias las que suelen darse en primavera y otoño, periodos en los que históricamente se registra mayor incidencia de la enfermedad.  

Así, con la previsión de nuevas precipitaciones asociadas a frentes nubosos, la RAIF recomienda que los agricultores estén preparados para intervenir en cuanto puedan acceder a las parcelas, además de intensificar los muestreos para detectar precozmente posibles focos. 

Repilo incubado y defoliación prematura 

Uno de los aspectos más relevantes del repilo es que no siempre muestra síntomas visibles en sus primeras fases. Existe lo que se conoce como repilo incubado o latente: hojas aparentemente sanas que ya están infectadas. Para su detección temprana puede emplearse un método diagnóstico sencillo, consistente en sumergir las hojas en una solución de hidróxido de sodio al 5% durante unos 25 minutos. Si existe infección, aparecerán manchas negras circulares en el haz o en el nervio central del envés. Es importante, no obstante, evitar analizar hojas jóvenes o dañadas para no obtener falsos positivos. 

El daño más significativo que provoca esta enfermedad es la defoliación prematura

Sin embargo, el daño más significativo que provoca esta enfermedad es la defoliación prematura. Las hojas afectadas presentan manchas circulares oscuras con un halo amarillento que, en ataques intensos, pueden confluir hasta ocupar gran parte de la superficie foliar. La consecuencia directa es una pérdida de capacidad fotosintética y la caída anticipada de hojas, lo que debilita al árbol. Esta merma fisiológica repercute en la inducción floral, el cuajado y el desarrollo del fruto, reduciendo la productividad y, cuando los ataques son reiterados, acentuando fenómenos de vecería. En casos menos frecuentes, el hongo puede afectar también al fruto, comprometiendo la calidad del aceite y alterando sus características organolépticas. 

Gestión del repilo 

La RAIF subraya que la gestión del repilo no puede limitarse a la intervención química. Un manejo agronómico adecuado resulta determinante para reducir su incidencia. Las podas que favorezcan la aireación del interior de la copa, especialmente en plantaciones intensivas o situadas en zonas húmedas, contribuyen a disminuir la persistencia de humedad. También es aconsejable evitar excesos de nitrógeno y tener en cuenta la sensibilidad varietal, ya que cultivares como Arbequina o Manzanilla presentan mayor predisposición. Asimismo, la correcta gestión de los residuos foliares es clave, dado que pueden actuar como reservorio de inóculo. 

La RAIF subraya que la gestión del repilo no puede limitarse a la intervención química. Un manejo agronómico adecuado resulta determinante para reducir su incidencia

En cuanto al control químico, la RAIF insiste en que cualquier tratamiento debe basarse en una evaluación previa del nivel de presencia en la parcela y realizarse exclusivamente con materias activas autorizadas e inscritas en el Registro de Productos Fitosanitarios del MAPA, respetando estrictamente las condiciones de uso. 

En el actual escenario de elevada humedad ambiental, la vigilancia continua y la actuación temprana serán esenciales para evitar pérdidas de masa foliar que puedan comprometer el equilibrio vegetativo del olivo y, en consecuencia, la próxima campaña. 

Por tanto, en el contexto actual de elevada humedad y temperaturas favorables, la vigilancia activa y la intervención temprana serán determinantes para evitar defoliaciones severas que comprometan la próxima campaña. Y es que, el repilo puede generar impactos significativos en productividad y calidad si no se gestiona con criterios técnicos rigurosos y seguimiento continuado.