Chile posee una industria oleícola cada vez más tecnificada y orientada a la calidad

Olimerca.- Chile continúa reforzando su posicionamiento en el mercado internacional del aceite de oliva. El informe sectorial 2025 elaborado por la asociación ChileOliva describe una industria moderna, altamente tecnificada y claramente enfocada hacia la producción de aceites premium con vocación exportadora. 

El documento subraya que el sector olivícola chileno ha experimentado una fuerte transformación en los últimos años gracias a la implantación de sistemas intensivos y superintensivos, la mecanización de las labores agrícolas y el desarrollo de modelos de producción más eficientes. El país cuenta además con condiciones climáticas favorables y una ubicación geográfica que le permite producir en contraestación respecto a los grandes productores mediterráneos. 

La asociación sectorial, que agrupa a empresas responsables de más del 90% de la producción nacional, destaca que la estrategia de crecimiento del sector chileno no pasa por competir en volumen con los grandes productores mundiales, sino por consolidar un posicionamiento basado en calidad y diferenciación

El informe de ChileOliva sitúa al país como uno de los productores emergentes más dinámicos del hemisferio sur, apoyado en la exportación, la sostenibilidad y la alta calidad del aceite 

ChileOliva destaca que buena parte de la industria trabaja con plantaciones de alta densidad, cosecha mecanizada y riego tecnificado, además de certificaciones ligadas a sostenibilidad y producción responsable. El sector considera estos elementos fundamentales para acceder a mercados internacionales de mayor valor añadido. 

La apuesta se centra especialmente en el aceite de oliva virgen extra y en segmentos premium donde el consumidor valora atributos como origen, perfil sensorial, frescura y sostenibilidad. 

Producción y superficie olivarera 

El informe plasma que la producción de aceite de oliva en el país andino en 2025 alcanzó las 20.000 toneladas, aumentando un 33% con relación a la producción obtenida en el año 2024. Este volumen se obtiene de las 19.692 hectáreas de olivo plantados en el país, que se extienden desde la región de Coquimbo hasta el Maule, cultivadas bajo estándares vinculados a sostenibilidad, trazabilidad y calidad, según refleja el último Catastro Frutícola realizado por ODEPA (Oficina de Estudios y Políticas Agrarias) y CIREN (Centro de Información de Recursos Naturales). Una superficie que, en los últimos 10 años, ha disminuido levemente. 

En esta distribución regional, la región Metropolitana, Maule y O'Higgins son las que más hectáreas acaparan, con el 72% de la superficie nacional de olivos, seguidas por la región de Coquimbo con un 16%. Asimismo, las variedades de olivo plantadas corresponden a material genético proveniente de países del mediterráneo, principalmente de España, Italia y Grecia, siendo la Arbequina la que mayor superficie representa –el 61% de la superficie plantada–; seguida de la Arbosana (22%), Esto se debe a que ambas variedades se adaptan muy bien al sistema superintensivo. 

Por su parte, las variedades Frantoio/Leccino, Picual, Koroneiki y Coratina, suman un 15% de lo plantado, y en sistemas intensivos. 

Exportación como eje estratégico 

El estudio elaborado por la Asociación Nacional de Productores de Aceite de Oliva pone de manifiesto que las exportaciones chilenas totalizaron 17.737 toneladas, un 27,9% más respecto al año 2024, y el valor FOB alcanzó los 99,9 millones de dólares, lo que supone un 23,8% menos que el año anterior.   

El país se mantiene en el décimo lugar de los países exportadores de aceite de oliva en el mundo, destinando el 89% de su producción a la exportación, principalmente a mercados como Estados Unidos (8,31 millones kilos) y Brasil (3,85 millones de kilos), que representan el 46,9% y 21,7% del volumen total exportado, respectivamente. En cuarto y quinto lugar se sitúan España (2,19 millones de kilos) y Portugal (1,40 millones de kilos), destinos que representaron el 12,4% y 7,9% de las ventas totales. 

El informe recoge que durante el año 2025 se importó un volumen total de aceite de oliva de 5.287 toneladas, lo que representa un descenso del 13% respecto al año 2024. Esta cifra representó un valor CIF de 25,13 millones de dólares disminuyendo en un 48% con relación al año anterior. Así, las compras de aceite de oliva por parte de Chile procedieron de 15 países de origen, siendo Argentina el que aportó mayor volumen, con un 53,61%, seguido de España y Portugal, con un 30,1 y 8,86%, respectivamente.