Verdades e "incorreciones" sobre la Xylella en Baleares

Un problema que en ocasiones se ha confundido con otra enfermedad

PUBLICADO EL 22/02/2017

Olimerca.- Ante los interrogantes y las inseguridades que está creando en el sector del olivar el problema de la Xylella, un grupo de investigadores del CSIC formado por Blanca Landa, Miguel Montes y Juan A. Navas, han querido aportar su visión a este problema en un artículo que próximamente va a publicar la revista Olimerca.

Así, en este documento los autores apuntan que en las islas Baleares  el primer foco que se detectó a finales de Octubre de 2016 fue en un centro de jardinería de Porto Cristo y  se procedió a realizar todas las acciones que contempla la Decisión de Ejecución (UE) 2015/789. De esta forma se trazó un radio de 100 metros para delimitar la zona infectada, donde se eliminaron un total de 1.921 plantas huéspedes de la subespecie diagnosticada (subespecie fastidiosa) de acuerdo con el principio de precaución fitosanitaria.

Los síntomas en acebuche que se asocian con plantas positivas para la bacteria se llevan observando en la isla desde hace varios años y se atribuían a sequía u otros agentes patógenos.


Además, se estableció otro radio de 10 kilómetros para delimitar la zona de contención, en el que se aplicó una malla sistemática de 100x100 m, donde se tomaron muestras de las plantas que presentaban síntomas de X. fastidiosa y se prospectaron todas las especies huéspedes de todas las subespecies de la bacteria.


En sólo tres meses desde la confirmación del brote inicial el Laboratorio de Sanidad Vegetal de las Islas Baleares ha analizado un número ingente de muestras vegetales, ya que de forma paralela al muestreo llevado a cabo en la zona demarcada (zona infectada + zona de contención) se han recogido muestras aleatorias en todo el archipiélago con síntomas similares a los ocasionados por X.fastidiosa.

Desafortunadamente estos análisis han detectado más de 100 casos positivos no solo en la isla de Mallorca, sino también en las de Ibiza y Menorca. Obviamente todos estos positivos de la bacteria y su presencia por todas las islas no han sido debidos al foco inicial de Porto Cristo, tal y como se ha indicado en algunos medios en los que se culpa a la falta de actuación rápida en el primer foco a esta expansión.


Según el equipo investigador, hay varias evidencias que de forma inequívoca anulan esta hipótesis:

1) En tres meses es altamente improbable que la bacteria se extienda por un territorio tan extenso y por diversas islas;
2) Se trata de subespecies y cepas diferentes de la bacteria lo que apunta a varias introducciones;
3) Las poblaciones de vectores que puedan transmitir la bacteria en invierno es mínima por no decir inexistente;
4) Los síntomas en acebuche y almendro que se asocian con plantas positivas para la bacteria se llevan observando en la isla desde hace varios años y se atribuían a sequía u otros agentes patógenos.


Mientras tanto, en Baleares se está contemplando llevar a cabo la combinación de medidas de erradicación o destrucción (arranque) de árboles infectados y medidas de contención, similares a las medidas que están tomando nuestros vecinos italianos y franceses, y que incluyen la monitorización exhaustiva de todo el territorio de Baleares para determinar el alcance de la extensión de la infección y la gama de plantas huésped, la prohibición del movimiento de plantas desde Baleares a cualquier punto fuera de las islas y entre ellas, el estudio de los potenciales insectos portadores de la bacteria para posteriormente controlarlos mediante tratamientos fitosanitarios dirigidos, el estudio de la vegetación circundante que puede servir como reservorio a éstos o a la bacteria.


Estas medidas, según los investigadores,  por el momento, pueden ayudar a prevenir o disminuir la expansión de la enfermedad hacia áreas geográficas vecinas u otros territorios dentro de la península, mientras que a medida que se avance en obtener información rigurosa sobre la diversidad genética de la bacteria y su asociación específica con las especies vegetales cultivadas y silvestres de las islas, y sobre la biología y ecología de los potenciales insectos vectores se podrá iniciar la búsqueda de alguna medida de mitigación o control de la enfermedad. Mientras tanto habrá que esperar a que nuestro sector no tenga que pasar por compartir la pena y desolación que sienten los olivareros Italianos de tener que arrancar o ver morir miles de sus árboles centenarios de forma inexorable.

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