Un bonsái para León XIV 

Olimerca.- La visita del Papa León XIV papa a la capital de España está estrechamente vinculada al olivar y al rey de la dieta mediterránea. Y es que, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha obsequiado al pontífice con un bonsái de olivo español de 13 años. Lo hizo ayer durante su encuentro en la Nunciatura Apostólica de Madrid, en la antesala de la intervención del pontífice en una sesión conjunta de las Cortes Generales en el Congreso de los Diputados. 

El Ejecutivo ha subrayado el valor simbólico del regalo, al tratarse de “una especie que lleva siglos enraizada en la historia, la cultura y la economía de España y que representa el equilibrio perfecto entre la tradición y la innovación, entre el respeto por las raíces históricas y la adopción de la vanguardia tecnológica”. El olivo, además, es presentado como símbolo universal de paz, diálogo y entendimiento, valores compartidos entre España y el  

El bonsái procede de Mistral Bonsai, empresa familiar fundada en 1968 por Manolo Ibáñez en Camarles (Baix Ebre). Hijo de agricultores, el fundador se formó en el arte del bonsái en China y Japón antes de desarrollar su propio vivero especializado en especies mediterráneas. Hoy, la compañía cuenta con la segunda generación plenamente incorporada, emplea a unas 70 personas y factura más de 7 millones de euros, con una parte significativa de su actividad orientada a la exportación. 

Una velada con AOVE 

Sin embargo, el domingo tuvo lugar una cena privada en la residencia del cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, natural de Sabiote, con la gastronomía española como hilo conductor y la dieta mediterránea como base del menú. Fue un  encuentro discreto, de carácter reservado, que reunió a representantes de la provincia eclesiástica madrileña junto al pontífice y en el que el aceite de oliva virgen extra ocupó un papel protagonista.

Entre los productos servidos destacó el AOVE de la almazara Castillo de Sabiote, una cooperativa familiar vinculada directamente al entorno del cardenal

Entre los productos servidos destacó el AOVE de la almazara Castillo de Sabiote, una cooperativa familiar vinculada directamente al entorno del cardenal. Bajo la marca Castilloliva, la almazara jiennense opera desde 2004 con un modelo centrado en la calidad del proceso, desde el olivar hasta la elaboración final en la almazara. La empresa trabaja con una producción que alcanza varios millones de kilos de aceituna por campaña y ha consolidado una estructura orientada a la mejora continua del aceite de oliva virgen extra, con especial atención a la selección de la materia prima.

El AOVE jiennense ya habría llegado en ocasiones anteriores al Vaticano como obsequio, reforzando la presencia simbólica del aceite de oliva español en el entorno del pontificado.