Olimerca.- Otras importantes intervenciones tuvieron como protagonistas a Juan Luis Oropesa, presidente de la IGP Aceituna de Manzanilla y Gordal de Sevilla, y a José Manuel Bajo, secretario ejecutivo de la sectorial nacional del aove con DOP.

Juan Luis Oropesa arrancó su intervención defendiendo el consumo de las aceitunas de mesa en un evento que gira en torno al aceite de oliva, para lo cual expresó que “todos venimos del mismo árbol, del olivo, pero el aceite de oliva viene de las aceitunas”.
Él mismo mostró su clara apuesta por la diferenciación de todos los productos que provienen del campo pero, sobre todo, “cuando estamos seguros de que tenemos calidad y origen, dos aspectos importantes de los que podemos presumir en las denominaciones de origen, indicaciones geográficas y especialidades tradicionales garantizadas”.

Este aspecto es, precisamente, sobre el que gira todo el trabajo desarrollado por el Consejo Regulador de la IGP Aceituna de Manzanilla y Gordal de Sevilla. Poque no nos olvidemos de que España es líder mundial en la producción de aceituna de mesa y Sevilla, nacional.

Oropesa dejó claro que la IGP Aceituna de Manzanilla y Gordal de Sevilla trabaja por ofrecer un producto de calidad que posee un origen. Asimismo, esta figura de calidad, por supuesto, “respeta la tradición olivarera de los sevillanos y contribuye al desarrollo rural de sus pueblos, apostando por la biodiversidad y el cultivo tradicional”. “Todo ello aporta un gran valor añadido a nuestras aceitunas”, aseguró.

José Manuel Bajo, por su parte, inició su exposición destacando que “la diferenciación no es una opción en ningún sector y mucho menos en el del aceite de oliva”. El secretario ejecutivo de la sectorial nacional del aove con DOP, considera que “somos un sector que no ha apostado casi nunca por la diferenciación y no lo va a hacer ahora”.

Bajo recordó que, según los datos del Panel de Consumo del MAPA,” en 2020 el aceite de oliva virgen extra con DOP representaba el 27% de todo el aceite de oliva virgen extra con marca propia que se consumió en nuestro país”. En cifras absolutas este volumen resulta bajo, pero “refleja un escenario interesante -apostilló- que nos invita a analizar cómo estamos tratando este producto”.

Para reforzar su argumento, Bajo aludió al consumo de 210 millones de toneladas de grasas vegetales en el mismo periodo, de las cuales 3 millones correspondieron al aceite de oliva, un 1,4% del total. Extrapolando los datos, estimó que el 1% del consumo total de correspondió al aove, una realidad que le sirvió para volver a recalcar el papel tan necesario de la diferenciación para poner en valor este producto de calidad.

El secretario ejecutivo de la sectorial nacional del aove con DOP culminó su ponencia instando a los presentes a no perder el tiempo hablando de NutrisCore “porque para el aceite de oliva es un fraude”.