Olimerca.- Tradicionalmente, y a lo largo de muchos años, cuando hablábamos del mercado del aceite de oliva y del dominio del mismo, siempre nos referíamos al liderazgo en la producción y comercialización como motores de crecimiento y desarrollo de este producto por todo el mundo. De alguna manera, los operadores italianos y españoles siempre han considerado que este liderazgo les daba la autoridad suficiente como para controlar las operaciones y los posicionamientos de los distintos operadores en todos los países del mundo.

Italia y España han sido siempre los que marcaban las pautas en los distintos países a donde llegaban, fijaban posiciones respecto a calidades y categorías, etiquetado y normas de comercialización. Pero muchas cosas están cambiando en los últimos tiempos.

Se ha acabado la época en la que mandaban los líderes en producción y comercialización para dar paso a los países consumidores que son ahora los que imponen sus normas.

Ya no sólo es Estados Unidos el que nos dicta cómo quiere que lleguen nuestros aceites de oliva a su mercado, con normas ajenas a las que marca el Consejo Oleícola Internacional y la Unión Europea. Cada vez más nos estamos encontrando con países que, como es el caso de Alemania, en base a sus criterios de salvaguardar la seguridad alimentaria y la calidad de los aceites que pueden adquirir sus consumidores, impone nuevos parámetros analíticos tanto a nivel físico como químico, que se puede afirmar es una nueva "china" en el camino de la batalla por ganar dimensión en el exterior.

Y es que en estos momentos el sector tiene sobre la mesa un nuevo reto que afrontar y resolver si no quiere quedarse fuera del mercado alemán: los límites de aceites minerales Mos y Moag en el aceite de oliva virgen. La Comisión Europea y los organismos pertinentes ya están tomando cartas en el asunto, que es de vital importancia para impedir que se frenen nuestras exportaciones.

Primero ha sido Estados Unidos, luego fue Australia, ahora Alemania, y ¿cuál será el próximo país consumidor en poner trabas a nuestras exportaciones? Esto no acaba más que empezar y urge que todos los organismos competentes, desde el Consejo Oleícola Internacional a otros se pongan las pilas para dar transparencia y mayor fiabilidad a nuestra calidad de los aceites.

Al mismo tiempo, los productores  tendrán en su mano que continúe el aceite de oliva en progreso, pero tenemos que aplicar toda la investigación disponible al alcance de nuestra mano, en pro de la mejora de la calidad, siempre de manera prioritaria.